Historia de las MCs

Historia


En la sección Bancos del Tiempo se trata sobre los Bancos del Tiempo como experiencia económica y otras experiencias que, o bien son inmediatamente anteriores en el tiempo a la aparición de los Bancos del Tiempo o son simultaneas a los mismos, es decir, todo más acá de los años 70, y con un final de utopía donde hablaré del futuro; lo primero que tendría que decirles es que estas experiencias son sobre todo experiencias con un profundo contenido social, y que yo defino como económicas en el sentido literal del termino “economía”, ciencia que analiza el comportamiento humano como una relación entre fines dados y medios escasos que tienen usos alternativos. 

En nuestro caso el comportamiento humano ha creado estas nuevas experiencias económicas desde la base de que esos medios pretendidamente escasos a los que aludía la definición – y base de la denominada economía capitalista – son al contrario abundantes porque son la propia creatividad y riqueza de recursos del ser humano; recursos pretendidamente ocultos por un sistema económico imperante que divide a los hombres entre empleados útiles y desempleados inútiles - pero que estas nuevas herramientas económicas sacan a la luz creando una riqueza social que cristaliza en sociedades más sanas, abiertas y solidarias. 

Yo no soy economista, por lo que no esperen un farragoso y detallado estudio, sino que soy empleado de banca desde hace ya 15 años, y sólo por mi curiosidad en mi tiempo libre y mi dedicación voluntaria a diferentes ongs me he dirigido a estos temas, para mí fascinantes, y que consisten básicamente en poder dotar a todas las personas de las mismas oportunidades y opciones para su desarrollo integral como hombres. 

La primera piedra de este mosaico es el trueque. Pero no el trueque clásico, que es el intercambio de productos que se hace desde prácticamente la prehistoria, sino el trueque moderno que nació en Canadá en los años 70; en esos años hubo un movimiento social de retorno a la tierra con experiencias cooperativas y comunitarias apoyadas por gente joven y sin recursos la mayoría de las veces, lo que les motivó a crear en el año 1976 en la ciudad de Vancouver un primer sistema de intercambio sin dinero que denominaron “Community Exchange” (intercambio comunitario), creando en 1979 un sistema semejante en la isla de Vancouver. 

En 1982 Michael Linton pone en marcha en la Columbia británica otro sistema de intercambio con el nombre de “LETS” – Local exchange trading System, sistema de intercambio local – acrónimo que se haría mundialmente famoso y que identificaría un sistema de intercambio basado en el denominado “green dollar” o dólar verde, de valor equivalente al dólar canadiense. Para tal fin desarrolla un primer programa informático gracias a la aparición y difusión masiva del ordenador personal, que permitía implementar sistemas LETS o de trueque en cualquier parte, además de crear una empresa, Landsman Ltd., preocupada en difundir este nuevo sistema. 

Estos primeros sistemas de trueque sufrieron los avatares normales de los pioneros en cualquier iniciativa: muchos de ellos se vinieron pronto abajo, de lo que se aprovecharon las redes que sobrevivieron para tomar buena nota de las malas y buenas practicas. 

Desde Canadá se expandieron a Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido, donde crecieron generosamente. En el caso de Australia, la entrada del Reino Unido en la Comunidad Económica Europea le supuso la perdida de su principal mercado exterior, lo que provocó una severa crisis económica y terreno abonado para experiencias como los LETS; en 1992 el gobierno australiano invitó a Linton a crear una red de grupos LETS por todo el país, apoyado con generosas subvenciones para la publicidad, formación y mantenimiento de estas redes, y permitiendo que las empresas pudieran participar admitiendo las monedas LETS como moneda complementaria, siempre y únicamente en el mercado local. Muchas de estas empresas donaban posteriormente sus monedas LETS a asociaciones caritativas, lo que les redundaba también en beneficios fiscales. Algunos avezados economistas australianos opinaban que en caso de un crack económico mundial, Australia sería gracias a las redes LETS de las naciones menos perjudicadas del mundo. 

En Gran Bretaña comenzó en el año 1985, y en este caso y debido a la recesión en los derechos laborales y sociales provocada por la política económica del gobierno de Margaret Tatcher, se desarrolló una amplísima red nacional de LETS, auspiciada por la organización Letslink UK. Numerosos LETS fueron financiados y apoyados por autoridades locales, e incluso los partidos políticos se interesaron entonces por incluirlos en sus programas. 


El trueque en Argentina 


Pero la experiencia definitiva del trueque tuvo lugar en Argentina: En mayo de 1995, veintitrés personas participaron del primer club del trueque en un garaje de la ciudad de Bernal, en el distrito de Buenos Aires; allí dejaban sus productos y recibían a cambio una tarjetita impresa en computadora que registraba lo entregado y que luego intercambiaban para adquirir algo de lo que los demás habían llevado. A esas tarjetitas empezaron a llamarlas créditos, pero existían sólo en el PC. En 1996 y ante el crecimiento y la expansión natural del sistema crean el primer vale de intercambio, denominando a la unidad de trueque como “crédito” y naciendo la llamada “red global de trueque solidario” que uniría a las primeros clubes de trueque denominados “nodos” en toda Argentina. 

En 1997 se crea la noción de “prosumidor”, es decir productores y consumidores a la vez, como principio filosófico inherente a la red. El año 2002 supone la verdadera explosión de las redes de trueque en Argentina por gravísima crisis económica que padece el país, constituyéndose más de 5000 nodos y viviendo del trueque más de 6 millones de personas. En el año 2003 la picaresca acaba arruinando definitivamente el sistema por la falsificación de los vales moneda y los conflictos políticos que suscitó el control de los clubes de trueque en Argentina, verdaderas herramientas económicas en manos del pueblo. 



¿Que es el trueque? 


Los sistemas LETS o de trueque son iniciativas locales no lucrativas que proveen a la comunidad de información de los productos y servicios que sus miembros pueden intercambiarse entre sí, utilizando una moneda propia para las transacciones cuyo valor es consensuado por ellos mismos y cuya denominación es característica, registrando todas las transacciones realizadas entre ellos. Los principios básicos sobre los que se sustenta son la reciprocidad, la confianza y la ayuda mutua. 

Normalmente estas iniciativas nacen promovidas por situaciones donde las economías nacionales y una situación laboral precaria no pueden generar nuevos recursos en la comunidad. De esta manera, los sistemas LETS crean un nuevo mercado local paralelo al tradicional y un sistema bancario alternativo, configurando conforme las necesidades de sus usuarios formas más o menos radicales de diferenciación. Son realmente las aptitudes, habilidades y conocimientos de las personas las que para poder servir a la comunidad se ponen en común para utilizarlas como valor de intercambio. 

En esta nueva entidad bancaria los clientes abren sus cuentas en la nueva moneda local, libre de cualquier fluctuación monetaria y en el que interés es la confianza y el bien común. También pueden dar crédito a sus usuarios mediante la autorización de saldos en negativo en sus cuentas. Además, la riqueza generada no sale de la comunidad, pues sólo en la comunidad tienen validez la moneda local. El alquiler de objetos también está contemplado en algunos LETS. 

Estos sistemas a veces se enfrentan abiertamente con el mercado tradicional, pues no deja de ser un trabajo retribuido en especie y por tanto con obligación fiscal de tributar, y generan una competencia desleal con los profesionales que realicen su trabajo legalmente. No obstante, deberían ir dirigidos a personas sin recursos, jubilados con pequeñas pensiones y prejubilados con tiempo y gana de hacer cosas, inmigrantes sin papeles, y refugiados, estudiantes, desempleados de larga duración y personas que queden fuera de los sistemas habituales de producción. Su descontrol y voluntarismo de sus promotores son la razón principal por lo que la mayoría de estas iniciativas perduran muy poco tiempo, o caen en la marginalización hasta desaparecer. En algunos países ha exigido una reglamentación como en Australia, Reino Unido y recientemente en Argentina, donde pueden pagarse tributos incluso en moneda local. 



¿En que se diferencia un sistema LETS de otro? 


• En las organizaciones implicadas y su gestión: una asociación, una universidad, un centro cultural,… es importante la creación de un grupo gestor que se encargue de registrar la información de los servicios y productos ofertados en el banco y de difundirla oportunamente a todos los socios, además de registrar los intercambios y las cuentas de cada uno de ellos, de recibir y acoger a los nuevos miembros, y de dinamizar y de coordinar cualquier actividad colectiva que ayude al desarrollo del LETS. 

• En el valor de la moneda: la unidad de intercambio se puede equiparar a la moneda nacional, o bien a un porcentaje de tiempo. En ocasiones, el importe de un intercambio se fija siempre de común acuerdo por libre entendimiento entre dos adherentes, si bien suelen existir tablas orientativas de precios y tarifas facilitadas por los promotores del LETS. La moneda local no podría en ningún caso canjearse por dinero real. La diversidad de monedas y de valores dificultó siempre la posibilidad de intercambio entre distintos núcleos. 

• En cómo se intercambian el dinero: mediante cheque, mediante la entrega de una moneda local, informando ambos a un grupo gestor de la transacción, etc. 

• Las vías de información de lo que se ofrece o se solicita: por internet, por medio de un boletín periódico, en un panel, etc. 

• En la devaluación paulatina de la moneda; 

• En el endeudamiento permitido; en ocasiones, es el propio banco quien te da un saldo inicial positivo para poder empezar a intercambiar. 

• En el grado de involucración con la realidad económica circundante: algunos LETS establecen mecanismos de intercambio con los negocios locales, con profesionales, restaurantes, etc. que permiten que el intercambio sea todavía más variado y enriquecedor. En ocasiones las propias autoridades locales se involucran facilitando la posibilidad de intercambiar determinados servicios municipales, e incluso de poder pagar tributos locales. También algunas asociaciones han utilizado estos sistemas para retribuir de alguna manera el trabajo de sus voluntarios. 



Los Bancos del tiempo 


Los Bancos del Tiempo es un desarrollo natural de las redes LETS con prácticamente el mismo ideario social pero con unas características propias que lo definen. Haciendo un poco de historia, los Bancos del Tiempo comienzan con la experiencia de los “TIME DOLLAR” o DÓLAR TIEMPO, en Estados Unidos. El concepto de “Time Dollar” fue desarrollado por Edgar Cahn en la década de los 80 como desarrollo natural de las redes de trueque LETS de Estados Unidos y con la idea principal que la unidad de valor es el tiempo o “dólar-tiempo”. 

Las iniciativas de “Time-dollar” en los Estados Unidos funcionan de la manera siguiente: una organización local como una iglesia o una organización comunitaria o asociativa actúa como banco central del barrio registrando informáticamente el trabajo de todo voluntario del programa; estos voluntarios reportan sus horas trabajadas y consiguen créditos en el “Banco” que podrán utilizar cuando lo necesiten en un futuro. De esta manera el banco facilita un poder “adquisitivo” a la gente que queda por lo general fuera del mercado de servicios. 

Personas de la tercera edad, adolescentes y hasta desempleados pueden redefinirse a sí mismo como productores y contribuyentes en vez de recibir caridad o beneficencia; personas que la economía formal rechaza porque no tienen ni la capacidad de generar recursos económicos ni la capacidad de consumo suficiente pueden ser acogidos por estas nuevas redes de confianza y de reconocimiento de sus habilidades y nuevas posibilidades de vida. Aplicando el concepto de Créditos por Servicios, los Bancos del Tiempo ayudan a resolver problemas básicos de la supervivencia a personas de la tercera edad o, simplemente, a las personas de bajos ingresos o desempleados que, por esta vía, pueden convertir su tiempo en dinero o en créditos para servicios futuros. 

La acción más efectiva de los “Time Dollar” en Estados Unidos se está realizando para resolver necesidades de personas de la tercera edad. En Miami, los voluntarios están “depositando” más de 10.000 horas mensualmente por los servicios que prestan a otros; un ejemplo es la existencia de un programa de préstamos a dos niveles que se está llevando a cabo en Miami para ayudar a reparar y restaurar viviendas dañadas por los huracanes; una parte en efectivo para la compra de material y la otra en forma de tiempo que se les deposita en el Banco del Tiempo a aquellos voluntarios que hacen las reparaciones. El préstamo que el Banco del Tiempo haya hecho, se recobrará en unos cinco a diez años proporcionando servicio comunitario a otras personas. 

“Time Dollars” ya están funcionando en más de 28 estados de Estados Unidos. 



Los “Time Bank” en el Reino Unido 


El concepto de banca de tiempo llegó al Reino Unido en 1998 procedente de los Estados Unidos y de la experiencia de los “time-dollar”; la organización que los impulsó desde un principio fue la NEW ECONOMICS FOUNDATION (NEF) con sede en Londres, organización dedicada al estudio y a la promoción de nuevas vías económicas complementarias a las actuales del mercado. El primer Banco del Tiempo tenía su sede en un centro médico del sur de Londres, con el objetivo de evaluar el impacto de esta iniciativa en la salud de las personas y para incorporar este concepto en los servicios locales de salud y bienestar social. Más tarde, la NEF desarrolló una campaña nacional que pudiera respaldar la creación de nuevos Bancos del Tiempo: “TIME BANKS UK” que se lanzó en octubre de 2000 con el apoyo mediático de la BBC; con la ayuda del Ministerio del Interior inglés, y gracias a la colaboración de socios en Gales y Escocia, durante los 3 años siguientes se alcanzó el objetivo de 120 nuevos “time bank” o Bancos del Tiempo en marzo de 2003 

Los “time bank” británicos detectan las necesidades locales, descubren y desarrollan los recursos de la propia comunidad para satisfacerlas, crean de esta manera redes entre las personas y las instituciones del entorno y se preocupan en dinamizar este nuevo tejido social. El resultado es una economía paralela que usa el tiempo como una nueva moneda de cambio, generando entre sus usuarios reciprocidad y confianza mutua que difícilmente puede aportar un sistema tradicional de voluntariado. Evaluaciones de campo demostraron que estos Bancos del Tiempo eran capaces de conseguir la participación de personas que normalmente no trabajarían como voluntarios (personas con discapacidad, grupos de población con rentas bajas) y que, una vez introducidos en el proyecto, participaron cada vez más activamente, un fenómeno totalmente opuesto al que se da en el voluntariado tradicional. 

Hay en Reino unido Bancos del Tiempo en colegios como medio para desarrollar las aspiraciones de los niños y las familias, Bancos del Tiempo como fórmula para apoyar a la empresa y los negocios, Bancos del Tiempo para facilitar el transporte rural, el cuidado de niños y ancianos... 

Los Bancos del Tiempo en Reino Unido realizan su labor muy cerca de las instituciones publicas oficiales y dentro de los programas de los partidos políticos, lo que le ha garantizado no sólo financiación sino también la exigencia de una definición muy clara de las fronteras de estas iniciativas con las estructuras locales de comercio, con el voluntariado tradicional y con la fiscalidad: las personas que colaboran con los Bancos del Tiempo obtienen beneficios fiscales y exenciones tributarias aprobados por el gobierno británico. 

Existen redes regionales en el Reino Unido en la que colaboran conjuntamente más de 300 Bancos del Tiempo, siendo una de las más importantes la de Londres, la “London Time Bank”. 

Los Bancos del Tiempo en Reino Unido trabajan paralelamente con las redes LETS que estudiamos anteriormente. 

Las principales diferencias entre estas dos opciones. BANCOS DEL TIEMPO Y LETS, son: 

• En los Bancos del Tiempo ( en adelante “BT”) la unidad de valor es la hora y vale lo mismo para cada transacción; en cada red LETS la unidad de valor es arbitraria y consensuada por el grupo; 

• Los BT trabajan en los ámbitos de la salud, el bienestar social y en estrecho contacto y colaboración con las autoridades locales; LETS plantea una economía alternativa a la formal, ajena normalmente a la administración y con un carácter más autárquico, asambleario y reivindicativo (ejemplo de Argentina); 

• Los BT en Reino Unido contactan las ofertas y demandas de sus socios, los LETS únicamente informan de la oferta y demanda de productos y servicios; 

• Los BT tienen en ocasiones personal remunerado, los LETS se basan exclusivamente en voluntariado; 

• Los BT tienen un local o base social propia donde los clientes pueden dirigirse, los LETS normalmente no; 

• Los BT tienen beneficios fiscales reconocidos por el gobierno, los LETS no (aunque existen iniciativas para que esto cambie). 



Uno de los proyectos más recientes e interesantes que conocemos es el llamado “SCHOOL-LETS – los promotores son el Institute for Public Policy Research, New Economics Foundation y Letslink UK - cuyo objetivo es promover y desarrollar en diferentes escuelas británicas experiencias híbridas de LETS y Bancos del Tiempo. 



La experiencia Italiana 


El país pionero en el intercambio de tiempo en Europa ha sido Italia. En el año 1992 el sindicato de pensionistas de Parma fue el primero en poner en práctica el proyecto de intercambiar tiempo para resolver problemas de la vida cotidiana. En el año 1995 la experiencia se hizo extensible a otras ciudades. Actualmente ya son 300 bancos. En Italia, promovidos inicialmente por colectivos de mujeres. 

Portugal 


La entidad promotora de los Bancos del Tiempo en Portugal es la asociación GRAAL, un movimiento internacional católico de mujeres cuyo objetivo principal es la mejora de las condiciones de la mujer en todos los aspectos de la vida. Creada en 1921 en Holanda. 

El proyecto de los Bancos del Tiempo en Portugal comenzó a partir del mismo programa de Acción Comunitario para la Igualdad de oportunidades entre Mujeres y Hombres de la Unión Europea con el que se desarrolló en Barcelona. Actualmente tienen una auténtica red de sucursales por todo el país (16 oficinas incluyendo Madeira y Azores), con una oficina central en Lisboa en la propia sede de GRAAL encargada de promover, asesorar e intercambiar experiencias entre todas las sucursales, además de desarrollar y cuidar una muy estudiada imagen de marca y de concepto bajo la denominación de “BANCODETEMPO”. 

Todas las agencias son resultado de un acuerdo previo con organizaciones locales que favorecen y facilitan la apertura de cada sucursal, estando actualmente involucradas más de 30 organizaciones, desde ayuntamientos, iglesias, escuelas, ongs, empresas, etc. 

Redes de intercambio de conocimientos 


Tienen su origen en Francia, que es de donde las redes catalanas se han inspirado. Las “Redes de intercambio de conocimientos” o “Xarxa d´intercanvis de coneixements”, se basan en el intercambio de conocimientos a partir de la premisa que todo se puede aprender, y por tanto enseñar e intercambiar. Las redes de intercambio de conocimientos ponen en contacto a personas que quieren aprender o adquirir formación con personas que quieran enseñar o comunicar conocimientos, informaciones o destrezas. 

Parte de la filosofía de estos bancos es romper con la idea de la unidireccionalidad de la educación y de su carácter jerarquizado, pues en ellas todos son profesores y alumnos indistintamente: todo el mundo sabe alguna cosa y todo el mundo puede dar a conocer, comunicar aquello que sabe. Es pues una vía alternativa a la enseñanza institucional, un sistema de pedagogía popular, y un medio de conocimiento del barrio y de relación entre sus vecinos, de creación del tejido social. 

Al igual que los Bancos del Tiempo, su círculo de acción es el barrio o una pequeña población, y funcionan partiendo de una estructura básica normalmente aportada por asociaciones afines o comprometidas con el proyecto: un local y un grupo dinamizador del banco. No se conocen en España experiencias de este tipo de bancas auspiciadas desde los ayuntamientos, sí en cambio están subvencionadas algunas de ellas. 

Las normas son parecidas a los Bancos del Tiempo, favoreciendo el principio de reciprocidad – el que enseña puede aprender y viceversa – pero la principal diferencia es que no se produce pago o cobro por hora de intercambio y no existe por tanto una contabilidad o cuenta para cada socio, sí en cambio se motiva el intercambio, que el que aprenda enseñe también y viceversa. La moneda de intercambio es en este caso el saber, el conocimiento y el compromiso. 

Algunas redes organizan reuniones denominadas “yonosequeenseñar”, cuyo nombre respecto a sus objetivos ya lo dice todo.Aquí el conocimiento también es experiencia, por lo que nuestros mayores pueden aportar su sabiduría de los años a los más jóvenes e inexpertos en la vida. 

Cuanto más conocimientos se tienen de las cosas más poder se tiene sobre las cosas. Un miembro de uno de estos bancos hacía el siguiente comentario: “Cada vez que aprendo alguna cosa sobre mi cuerpo, o sobre el funcionamiento de mi espíritu, adquiero poder sobre mí mismo; cada vez que aprendo a situarme en las relaciones, en la vida de los grupos y de las instituciones, gano capacidad de ejercer un poder sobre mi vida; y, cuando transmito aquello que sé, aporto mi propia piedra en la construcción del conocimiento colectivo; tengo una utilidad social.” 



Julio Gisbert Quero