Plantas Adventicias



Las plantas adventicias son las que a menudo se llaman "malas hierbas" ...  normalmente solo porqué no las hemos plantadas nosotros.


No siempre se trata también de plantas pioneras, pero a menudo lo son: están creando suelo de alguna forma, o re-equilibrando algo. ....

.. por continuar. ...



Hierbas Adventicias

El nombre más correcto para las 'hierbas malas' es hierbas adventicias, o 'regaladas'.   

Aquí un capítulo sobre ellas desde un Tratado de Agricultura Ecológica.


Plantas Pioneras

Cuando en un ecosistema hay nichos abiertos o recursos sin utilizar, inevitablemente surgirán especies que se encarguen de ello (puede llevar un tiempo por sí solo, por lo que nosotros podemos intervenir acelerando estas sucesiones naturales).

Se denominan plantas pioneras a aquellas que ocupan terrenos descubiertos, generalmente degradados, y se encargan de iniciar la recuperación de la riqueza vital (biomasa, biodiversidad, nutrientes, etc.) en esa zona.

Suelen ser plantas muy resistentes, que requieren pocos nutrientes y agua, y que crecen muy rápido y producen muchas semillas que se dispersan con mucha facilidad.
Suelen tomar muchos nutrientes del subsuelo y morir rápido, depositándolos en él para fomentar el crecimiento posterior de otras especies. Además, sus raíces dejan canales abiertos, que mejoran el estado del suelo, y fomentan la vida subterránea.




Plantas Indicadoras

Dado que cada ser vivo tiene sus propias preferencias de entorno, nutrientes, etc. puede deducirse mucha información sobre el suelo teniendo en cuenta las plantas que crecen en él.

En concreto se suele usar el término de plantas indicadoras para referirse a plantas que indican condiciones muy concretas, como exceso o faltas de algunos nutrientes, rangos de pH concretos, yacimientos minerales, etc.




Comida Silvestre

En todos los ecosistemas (no demasiado degradados) abunda la comida, suficiente para sostener la vida de muchos seres vivos, incluídos los humanos.

Una forma simple de aprovechar esta energía y nutrientes es a través de otros animales (especialmente insectos, sobre todo gusanos y larvas), que transforman lo que nosotros no podemos, y raramente se protegen con métodos no físicos (por lo que es poco arriesgado alimentarse de ellos, en general).

Puede parecer complicado usar los vegetales también como fuente de alimentación, aunque realmente no lo es tanto, pues no debe olvidarse que los vegetales cultivados tienen como antepasadas especies salvajes.

Aunque no se pueda identificar una planta concreta, sí se puede suponer la familia a la que pertenece, y por tanto un umbral de toxicidad y nutrición para ella, aunque las mejores herramientas para evaluar esto son nuestros sentidos: muchas veces se puede suponer si una planta es comestible o no sólo observándola, y, además, al probarla, olerla, etc. podemos recibir señales más claras sobre su palatabilidad.
También podemos usar técnicas como remojar, hervir, tostar, fermentar, etc. para lidiar con las defensas químicas de las plantas.

En cualquier caso, la mejor opción suele ser buscar frutas (en ocasiones sólo son palatables para otras especies, sobre todo pájaros, aunque no es frecuente), flores (suelen ser poco tóxicas, ya que necesitan ser atractivas) y tubérculos (suelen estar menos protegidos químicamente que tallos y hojas, ya que no muchas especies los excavan).
También, si hay árboles, es interesante probar su savia (suele ser muy nutritiva y deliciosa), teniendo cuidado con los que se protegen de justamente eso (con resinas o látex, normalmente con enzimas proteolíticas y toxinas), y si hay zonas acuáticas explorarlas, ya que son de las que producen más comida.

No debe olvidarse que necesitamos muchas calorías, por lo que es recomendable centrarse en comidas nutricionalmente densas (animales,
semillas de áboles, frutas, raíces con reservas de carbohidratos, néctares de flores y savias de árboles, etc.), sobre todo si requieren pocas calorías para ser recogidas (las larvas de insecto suelen poderse recoger muy eficientemente, igual que las frutas y semillas de árbol en las épocas de producción, y savias de árboles que se sepa que son nutritivas y no tóxicas; también el polen de ciertas plantas acuáticas y árboles suele encontrarse en grandes cantidades).
Si no se encuentran fuentes adecuadas de calorías, es mejor no consumir nada (en lugar de intentar saciar el hambre con hojas y tallos) para ahorrar energía digestiva y frenar el metabolismo, permitiendo sobrevivir durante mucho más tiempo.

También debe tenerse mucho cuidado con la deshidratación, buscando fuentes de agua cercanas o plantas jugosas (no tóxicas, suele poderse saber por su sabor) cuya savia pueda tomarse, o productos animales ricas en agua (sangre, larvas jugosas, animales acuáticos, etc.).




Reconocimiento de Plantas

Una forma sencilla (aunque trabajosa) de identificar una especie es escribir algunas de sus características externas en motores de búsqueda (como Google) (ej: hojas con espinas, flores rojas, raíces profundas, etc.). Esto nos puede llevar a identificar su familia (o incluso la especie, si es muy común), a partir de lo cual podemos ir explorando las ramas y especies de la familia (por ejemplo en Wikipedia), seleccionando las que se parezcan más y compartan biorregión.

También podemos buscar bases de datos de plantas de la zona en la que la hemos encontrado, e intentar encontrar fotos de plantas parecidas a la que queremos identificar.

Una vez se ha ganado algo de soltura y aprendido ciertos términos (como nombres de ciertas estructuras, de las formas de hojas, de disposiciones de flores, etc.), se puede intuir la familia a la que pertenece la planta, pudiendo atajar y busca a partir de ahí.




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