Cosechas silvestres

Cosechas silvestres

En todo entorno más o menos natural, existen especies animales, vegetales o fúngicas cuya recolección puede resultar de interés para los humanos, habitualmente por sus posibles cualidades alimenticias o gastronómicas, pero también pueden servir para propósitos medicinales, místicos, de investigación, artísticos, etc...

Frutos, raíces, hojas, semillas, musgos, líquenes, insectos, moluscos, crustáceos, setas o muchos otros organismos sus partes o productos son susceptibles de ser cosechados para los más variados fines, pero antes de hacerlo, conviene tener en cuenta algunas cuestiones para que la cosecha resulte satisfactória tanto para quien la realiza como para el ecosistema.

Por ser materia para un capítulo propio, no se entrará en profundidad en la caza y la pesca de animales vertebrados, así como tampoco en la recogida de setas, que ya cuenta con un apartado propio; si bien parte de lo que se expone resulta igualmente válido en estos casos.

Cuidando el entorno

Además de las normas habituales que hay que observar cuando se visita cualquier ecosistema y que probablemente se conocerán de sobra, conviene tener en cuenta las siguientes cuestiones:

  • No cosechar especies en peligro de extinción, ya sea a nivel global como en las poblaciones locales. Conviene informarse préviamente de que especies se encuentran bajo algún régimen de protección por las leyes estatales o regionales o si el espacio de recolecta se encuentra bajo alguna figura de protección. Para recolectar determinadas especies o en determinados lugares, puede ser necesario algún tipo de permiso oficial. Incumplirlo, además de ser éticamente incorrecto, puede acarrear problemas serios con las autoridades.
  • Preservar la diversidad, no es razonable, por ejemplo, recoger todos los frutos o semillas de un mismo arbusto o todos los ejemplares de una misma población, pues puede suponer una reducción significativa de las posibilidades de reproducción de determinados genotipos.
  • En épocas de escasez, hay que valorar seriamente la posibilidad de posponer la cosecha para tiempos más propicios, en relación con los propósitos de la cosecha.

Resumiendo, no hay que llevárselo todo: probablemente todas las especies que son susceptibles de ser cosechadas, son parte importante en el sustento y supervivencia de otros habitantes del sistema en el que nos encontremos. Este hecho puede ser especialmente crucial en periodos críticos para el hábitat como pueden ser la estación seca, la estación fría o en momentos extremos como épocas de sequías o inundaciones. Por tanto, es importante cosechar solamente la cantidad que se vaya a necesitar y tener en cuenta que hay que dejar una cantidad suficiente para no comprometer seriamente la supervivencia de otras especies o el equilibrio del sistema entero.

Cuidando de la salud

  • Asegurar que se conoce la especie que se va a recolectar y que responde a los propósitos para ser empleada. Hay que tener en cuenta tambien que algunas especies o variedades pueden prestarse a confusion (por ejemplo, el perejil y la cicuta).
  • Conocer procedimientos adecuados para la recolección y manipulación. Algunas especies pueden resultar irritantes o urticantes al tacto (ortigas, latex de las higueras, anémonas...), con lo que es conveniente el uso de guantes, otras pueden desplegar algún tipo de defensa como picaduras o mordeduras (escorpiones, cangrejos...).
  • Conocimiento de las partes utilizables. Por ejemplo, la pulpa de los frutos de la rosa canina son una buena fuente de vitamina C entre otros nutrientes esenciales, pero sus semillas pueden resultar altamente astringentes... el nombre popular en castellano (escarbaculos, zarraculos, picaespalda) nos puede dar alguna idea del tipo de reacciones que puede desencadenar la ingesta del fruto entero.Hay que tener en cuenta que determinados alimentos silvestres, aun siendo cercanos a especies cultivadas, pueden tener sabores o texturas ásperas y difíciles de asimilar para quien no está familiarizado con ellos, además, la concentración de ciertos nutrientes o principios activos (minerales, taninos, alcoholes...), puede causar algunas molestias si se comen en mucha cantidad.
  • Como norma general, no es recomendable cosechar cerca de carreteras o pistas muy transitadas por vehículos a motor, cerca de polígonos industriales o de áreas tratadas con pesticidas químicos o con historial de vertidos de residuos, por la tendencia a acumular determinados contaminantes y/o toxinas. Es aconsejable informarse de posibles vertidos residuales (químicos o radioactivos) en la zona o aguas arriba para evitar riesgos. Como ejemplo, en los cangrejos de río en la zona de “Els Estanys de Sils” se encuentran cantidades peligrosas de metales pesados.
  • Evitar la ingesta de ejemplares que presenten anomalías que puedan ser debidas a parásitos o enfermedades, especialmente si se trata de animales. En algunos casos puede ser aconsejable someter lo recolectado a análisis, como en algunas especies de caza en relación con la triquina.

Aunque estos puntos hay que tenerlos en cuenta especialmente cuando el propósito de la cosecha que se realiza sea la ingesta directa o indirecta, ya sea con fines alimentarios, medicinales o de otra índole, pero incluso en otros usos puede llevar a consecuencias desagradables. Valga como ejemplo la Adelfa (Nerium olenader), muy común en ambientes mediterráneos y exportada a otras zonas como especie ornamental, con la que se han registrado intoxicaciones por comer alimentos cocinados por el fuego de su leña o incluso por dormir a su sombra.

En el caso de propósitos medicinales, hay que añadir el imprescindible conocimiento de las propiedades farmacológicas de la especie, sus posibles efectos secundarios y su dosificación. 

Otras cuestiones a tener en cuenta 

En algunos casos concretos, puede ser conveniente mantener en secreto la ubicación exacta de los puntos de recolección para evitar una afluencia masiva de recolectores que puedan ser menos respetuosos. Valgan como ejemplo el absoluto secretismo de los aficionados a las setas, pero tambien los problemas que ha causado la masiva extracción de peyote en algunas zonas del sur de Estados Unidos y el norte de México, poniendo en serios aprietos la supervivencia del cactus en estado silvestre y causando graves perjuicios a las poblaciones indígenas para las que dicha planta significa un pilar fundamental en su cultura y tradiciones.

En caso que la recolección tenga como finalidad última la obtención de beneficios monetarios, directa o indirectamente, es conveniente que parte de estos beneficios pueda revertir de algun modo al desarrollo local, muy especialmente si se realiza en zonas alejadas, con aprietos económicos o con déficits de servicios. 

Por último, es prácticamente ineludible el respeto y cumplimiento de las tradiciones o normas locales que puedan existir en cuanto a la recolección de determinadas especies, en determinados lugares o en propiedades ajenas. 

Buenas cosechas!
























Frutos de la Belladonna (Atropa belladona), de apariencia muy apetecible pero de elevada toxicidad.








La recolecta para decoraciones navideñas ha puesto en serio peligro la supervivencia del Acebo (Ilex aquifolium) en amplias zonas de Europa.








Los frutos de la Zarzamora (Rubus ulmifolius) son ricos en vitamina C, muy utilizados para elaborar mermeladas o licores, pero deben recolectarse bien maduros (color morado oscuro o negro) pues si se recogen cuando aún están rojos, pueden provocar diarreas y otros trastornos digestivos.
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