Apreciación Activa



L@s permacultores contamos con el principio de actitud "El Problema es la Solución". Este principio nos mantiene alertas para ir directamente contra un gran hábito en nuestra cultura que consiste en enfocarse en los problemas (y a menudo quedar atrapados en interminables análisis de las problemáticas) sin llegar a verdaderas soluciones.






La Apreciación Activa


Esta misma tendencia de fijarse excesivamente en los problemas nos lleva a juzgar negativamente y criticar a las personas (especialmente a nosotr@s mism@s y muy a menudo de forma automática e incluso subconsciente) mucho más que a apreciar sus lados positivos. Pero es posible y además muy beneficioso para aumentar la inteligencia colectiva, hacer conscientemente lo opuesto y DECIDIR poner nuestra atención en lo que apreciamos y vemos de positivo en las personas (incluso de nosotr@s mism@s), nos salga de forma "espontánea y natural" o no. 


 

El Ejemplo de Damanhur


(una Federación de Comunidades que lleva desde los años 70 y es uno de los mejores ejemplos a nivel mundial de éxito comunitario, social, económico, sostenible ... muy permacultural)


La cultura de Damanhur se basa en el cuidado de las personas, y tienen como 'ley' social el "pensar bien en los demás", que se entiende como una tarea espiritual diaria. Esto empieza con el pensar, una auto-disciplina muy rigurosa en la cual la persona se compromete INTERNAMENTE a no dejar que 'la parte destructiva' que todos llevamos dentro sea la parte que controla nuestras relaciones y vidas.


El resultado es que se respira de verdad un aire de aceptación, tolerancia, humor y cercanía impresionantes en este lugar, donde todos son investigadores ...



Una Enfermedad Colectiva


En España particularmente hay una marcada “cultura del desprecio” que – si no tomamos conciencia de ella y su gran poder destructivo – puede infectar mortalmente a todo tipo de iniciativas positivas, sostenibles y potencialmente poderosas hacia el cambio social.


Somos nuestros más peligrosos enemigos:


“Contra lo que suele creerse, el pecado nacional de los españoles no es la envidia, sino el desprecio; o, mejor dicho, el desprecio de la excelencia: quien envidia desearía escribir las 1.200 páginas del Quijote, dice Fernán-Gómez; quien desprecia es el que dice: “Pues, chico, yo he leído 30 páginas del Quijote y no es para tanto”. …


Aquí, en efecto, la admiración parece estar siempre bajo sospecha: quien la practica sólo puede ser un pazguato, un indocumentado, un hipócrita, un adulador o un arribista; el desprecio, en cambio, es síntoma inequívoco de inteligencia e insobornabilidad, y quien lo ejerce es considerado sin falta un espíritu superior, independiente y veraz.


No niego que a nuestra realidad le sobren cosas y personas dignas de desprecio: lo que afirmo es que aquí encontramos un mérito en sumar a ellas las que son dignas de admiración y que, antes que admirar a quien hace algo, nosotros preferimos con mucho admirar a quien desprecia a quien hace algo”.


Javier Cercas, EL PAIS SEMANAL - 25-02-2007




Apreciar a Activistas


Así que solo con ir contra esta enfermedad colectiva (la cultura del desprecio antes mencionada), quizás ya estamos sanando mucha inteligencia colectiva. En este sentido, resulta especialmente importante apreciar a los Activistas, sea cual sea al que quieras apoyar (o que te convenga apoyar, aunque no sean de tu agrado). Los activistas están en cierta forma trabajando para ti también, por lo que podrías darles las gracias. 


Y esto funciona sencillamente porque las personas trabajan, piensan y viven mejor cuando son (y se sienten) apreciadas.


Compruébalo con cualquiera. La DestructoCultura (la Patrix, la parte destructiva de nuestra sociedad, llámala como quieras), “el sistema” … se nutre de nuestro sentirnos mal con nosotros mismos, por lo que la mayoría de ella está organizada para perpetuar esos sentimientos.


Tenemos mucha ayuda para encontrarnos así (basta con encender la tele u observar el bombardeo diario de publicidad), pero al final, somos NOSOTROS MISMOS LOS AGENTES QUE CUMPLEN ESTA FUNCIÓN de hacernos sentir mal a nosotros mismos y a los que nos rodean, y en la mayoría de las ocasiones, lo hacemos de forma inconsciente


Por lo tanto, cualquier avance hacia la inteligencia individual y colectiva tendrá como ingrediente principal la concienciación y la apreciación derivada de ella. Lo que nos permite destruirnos a nosotros mismos y el uno al otro, al final son solo “malos hábitos” que podemos aprender a reconocer y a dejar atrás.



Una Actividad rEvolucionaria


Así que … apreciarnos a nosotros mismos y el uno con el otro es una verdadera actividad revolucionaria, y ¡algo que puedes hacer cada día!.


Especialmente acuérdate de apreciar a los activistas (los que llevan proyectos, que están trabajando para el cambio social, ‘te gusten’ o no como personas).


Esto es un principio también conocido por “Sowing Random Acts of Kindness” (“Sembrar Actos Aleatorios de Bondad”)





Artículo 

Acabando con la confusión sobre nosotr@s mism@s

uno de los Artículos del wiki Aprendizaje en Acción, tomado de Present Time, revista de la Comunidad de RC (www.rc.org)



Uno de los factores que determinan la velocidad con la que salimos de nuestras angustias es la calidad de nuestras relaciones. Otro de ellos, es la opinión que tengamos sobre nosotr@s mism@s.



A menudo, conseguimos actuar reprendiéndonos con dureza. Ciertamente lograr que las cosas se muevan es importante, pero reprendernos para ello, supone partir de una base frágil y reaccionarias. Es intentar hacer las cosas desde la desesperación. Existen bases mucho mejores para ello.



Podemos imaginar que las opresiones que sostienen la sociedad reaccionaria son como una serle de columnas gigantescas que mantienen este sistema de funcionamiento.


Una de las razones de que esas columnas no caigan es que el espacio vacío entre las columnas esta relleno de grabaciones de aislamiento y desánimo. Las sociedades opresivas hacen que la gente sienta profundos sentimientos dé falta de poder y capacidad, de disgusto con un@ mism@. Esto explica, en cierta medida, por que a la gente le cuesta tanto hacer buenas relaciones con las demás personas.



Ya no puedes seguir sintiéndote mal contigo mism@, debes eliminar esa costumbre. Esto no quiere decir que tengas que aparentar que no tienes dicha angustia, sino que debes acabar con ese modo de “pensar”, que debes de terminar de creer en ello.


Cuando tu mente tenga pensamientos de ese estilo, puedes darle la vuelta y responder “la decisión esta tomada; no voy a ir allí salvo para desahogarlo”.


No te detengas a discutir con ello, lo tenemos ya suficientemente identificado como algo que solo necesita desahogo, no tiene más valor. No tiene porque arrastrarte a la confusión. 

Aunque gracias al largo camino que ya has recorrido es posible que ganes la discusión la mayor parte de las veces, esta resulta una pérdida de tiempo. 

Cada vez que sientas en tu mente el impulso de emprender ese camino familiar puedes decidir que no vas a ir a ese lugar, no merece la pena malgastar nuestros recursos en ese saco sin fondo. 

El negarte a ir allí debe de ser algo como casi automático.



Cada vez que nos rendimos ante la atracción de esta angustia colaboramos con la sociedad opresiva, ya que este es el modo que tiene de perpetuarse: nos hace sentir tan hech@s polvo tan desamparad@s, tan inútiles que ni se nos ocurre imaginar que puede que haya alguna forma de conseguir aliad@s y hacer que las cosas avancen.


Cuando sentimos que merecemos sentirnos tan mal con nosotr@s mism@s no solo confabulamos con nuestras angustias, sino que además colaboramos de acuerdo al modo en que la sociedad actúa para oprimir a cada una de las personas.



La sociedad nos da una imagen totalmente falseada de nosotr@s mism@s, nos presenta como unos seres pequeños, estúpid@s, equivocad@s, inconsecuentes, ineficaces,.., se nos repite e instala esa imagen para reestimularla mas tarde una y otra vez.


Debemos luchar para trazar nuestra propia imagen con la suficiente precisión como para que el eco de ninguna angustia sea creíble cuando suene en nuestra mente. Ningun@ de nosotr@s debe ya dar crédito a sentimientos de culpa o de auto reprobación por las angustias que le han sido impuestas.



La destrucción de la perspectiva individual es parte de la opresión de la sociedad opresiva. La sociedad destruye la habilidad de cada individu@ de verse a sí mism@ como alguien poderos@, valios@ y por quien merece luchar. El decidir luchar contra los patrones de auto desprecio, el negarse a aceptar automáticamente patrones de autocensura que resuenan desde los ecos de nuestras angustias no tiene nada que ver con ser condescendiente consigo mism@.


Mas bien es parte importante de la lucha que toda persona que quiere ser buena luchadora contra la opresión deberá llevar a cabo, ya que mientras nos puedan hacer sentirnos mal con nosotr@s mism@s seguiremos siendo vulnerables.


La razón por la cual combatir o luchar contra la angustia no es ser complacientes con un@ mism@, es poder ser completamente conscientes de lo que somos capaces de hacer inclusive el de tomar responsabilidad para con cada uno de los aspectos de esta sociedad opresiva.


No existe conflicto real entre cuidarse un@ mism@ y, a la vez, luchar contra todas las opresiones del sistema. Sin embargo, a menudo, lo vemos así.



Seguimos luchando inmers@s en el aislamiento y la desesperanza por lo de ‘estoy yo solit@”.

En vez de seguir allí podemos distanciarnos dando un pasito atrás y notar que el estoy yo solita” lo conformamos unas 6.000.000.000 personas.


Esta batalla que se libra en nuestra mente no es un hecho aislado, es una parte más de lo que nos hace el sistema para que la gente no sea capaz de funcionar lo suficientemente bien como para enfrentarse a su opresión y hacer que las cosas cambien.



Atacar las columnas que sostienen esta sociedad opresiva debería de ser divertido. ¿Por qué no nos divertimos?


Deberíamos divertimos mientras lo hacemos, debería ser como esas cosas que estamos deseando que sucedan. Esa es mi meta: estar deseando la próxima batalla, estar buscando la siguiente batalla; no solamente estar seguro de que va a llegar, sino estar deseando que llegue.


Deseamos tener oportunidades para desviar las cosas del actual proceso (curso, vía) reaccionario y poder empezar encaminarlas a base de codazos ligeritos hacia algo que podamos planificar pensar y hacer que ocurra, teniendo en cuenta tanto al individuo como la situación en su totalidad.



¿Cuándo fue la última mañana en que te despertaste entusiasmad@ de tener el reto de hacer avanzar las cosas?


Algunas personas tienen el recuerdo de tal mañana. Quizá tenías siete años y era verano.

La sociedad retrocedió un poquito, justo lo suficiente como para que te despertaras content@ y deseando intervenir para que las cosas sucedieran.



Vamos a cambiar las cosas. Vamos a fortalecer el impulso para el cambio de la situación. Vamos a aumentar el ímpetu de las fuerzas de cambio.

Ello cobrará mayor velocidad el año que viene.

Para poder hacerlo necesitamos trabajarnos sobre cualquier cosa que nos haga sentirnos mal con nosotr@s mism@s y cualquier cosa que nos lleve a escondernos l@s un@s de otr@s.

Tendremos que volver atrás en el tiempo y hacerle frente íntegramente a cómo fuimos dañados y con qué angustias hemos tenido que cargar durante estos años y decidir que todas tienen que ser eliminadas.



No es que entonces la lucha vaya a acabar, en nuestras mentes tendremos un “corrector automático de errores”.

Cuando nuestras mentes sean impulsadas por la angustia a rumiar las cosa que supuestamente teníamos que haber hecho o dejado de hacer sabremos cómo detenerlo.



No tenemos por qué sentirnos mal, ya no tenemos por qué dar crédito a ellos.



Tim Jackíns; Present Time, enero del 2001

(Ibi Arrízabalaga de Mingo hizo la traducción del inglés al euskera, con la ayuda de Aitziber Madariaga, en junio del 2001. Iñaki Casares hizo la traducción del euskera al castellano en noviembre del 2001)




Este artículo está relacionado al artículo desprecio ... en el sentido que es su reflejo: es muy común que el desprecio hacia uno mismo se manifieste como desprecio hacia otros, si falta honestad. 


Una vez empezada la espiral negativa, el desprecio hacia los demás y el auto-desprecio se alimentan mutuamente, aumentando en resonancia.   


La verdadera auto-estima es siempre otro-estima a la vez: estamos realmente interconectados: "yo soy otro tu "- pero perdiendo contacto con la humanidad de otro, no sentimos ese contacto.    


El desprecio des-humaniza el otro, y así rompe la conexión entre humanos, y entonces somos capaces de abusar (actuar de forma opresiva), cada uno de nosotros.








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No vemos las cosas como son. 

 Vemos las cosas como somos.


(Anais Nin)



No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos. (Anais Nin)








Apártate de las personas 

que intentan ridiculizar tus ambiciones. 


Las pequeñas personas siempre lo hacen, pero las que son realmente grandes te hacen sentir que tú también puedes llegar a ser grande.


(Mark Twain)

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