Problemas clave/Nudos críticos




Esta es una dinámica muy útil para identificar en grupo aquellos problemas que resultan claves ante una situación dada y para discriminar en un orden de prioridad aquellos que, solucionándolos, permiten solucionar o aliviar otras cuestiones y por tanto, ayudan a distribuir los esfuerzos hacia donde resultarán más útiles. A la vez, permite identificar y determinar los nudos críticos, es decir, aquellos problemas que son consecuencia de otros y que, por eso, son más difíciles de abordar directamente.

Materiales necesarios:

  • Un panel grande para escribir (una cartulina o un cartel grande del revés servirán)

  • Rotuladores de distintos colores.

  • Targetas adesivas tipo post-it o similar (o recortes de papel y cinta adhesiva)

Primero, se dibujan en el panel 2 ejes. En el eje vertical, se mide el grado de dependencia del esfuerzo del grupo, cuanto más arriba, menos depende del esfuerzo del grupo (por ejemplo, una legislación estatal que bloquea ciertas posibilidades de desarrollo), cuanto más abajo, más depende de nosotras (por ejemplo, una cuestión organizativa interna).

En el eje horizontal se pueden categorizar los problemas en función del ámbito al que pertenecen (económico, organizativo, de formación...).

En las targetas adhesivas se enumeran los problemas que se identifican en la situación, se pueden determinar mediante tormenta de ideas o bien llevarlos escritos previamente la persona que ejerce de facilitadora del grupo.

Una vez está todo preparado, en grupo, se determina el ámbito que afecta cada problema y se coloca la targeta en el gráfico en función de si depende del grupo o no. Lo que resulta más importante es determinar el grado de dependencia del grupo, más que el ámbito al que pertenece el problema, el eje horizontal sirve para organizar la información visualmente más que para encasillar firmemente cada problema (un determinado problema puede afectar varios ámbitos).

Una vez colocadas en cada lugar las targetas con los problemas, se discute en grupo qué problemas estan relacionados entre si y se unen con flechas, en función de estas relaciones. Las flechas salen de un problema que, si se soluciona o se alivia, ayudará a solucionar o aliviar el problema de destino.

Una vez están todos los problemas interrelacionados, solo hay que hacer un recuento de las flechas que entran y salen de cada problema, lo cual nos dará la información sobre el orden de prioridad de cada uno de ellos.

Los problemas de los que salen más flechas, se identifican como puntos clave, son aquellos que, si se solucionan, tendrán efectos positivos sobre muchos otros problemas.

Los problemas a los que llegan más flechas, se identifican como nudos críticos, para poder solucionarlos o aliviarlos, habrá que incidir en otros.

Finalmente, se hace un recuento de los puntos clave y los nudos críticos y se puede terminar elaborando propuestas de acción para cada uno de los puntos clave que más dependan del grupo, permitiendo centrar los esfuerzos en nuestro círculo de influencia y allá donde resulten más útiles para la solución del problema.

En las imágenes de ejemplo, los problemas 3 y 5 se pueden considerar nudos críticos, en cambio, los problemas 4 y 7 son problemas clave. Poner solución al problema 4 (con una absoluta dependencia del grupo) aliviaría muchos otros problemas, que, por añadidura, parecen no depender tanto del grupo. Por tanto, se debería focalizar las energías en solucionar el problema 4 (y en la medida de lo posible, del 7), y es a lo que se encaminaría la búsqueda de propuestas de acción.


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