Razón y Pasión





...  Y la sacerdotisa habló de nuevo: Háblanos de la Razón y la Pasión.


Y él respondió, diciendo:


Vuestra alma es, a veces, un campo de batalla sobre el que vuestra razón y vuestro juicio combaten contra vuestra pasión y vuestro apetito.


Desearía poder ser el pacificador de vuestra alma y cambiar la discordia y la rivalidad de vuestros elementos en 'unidad y melodía.   Pero, ¿cómo lo haré a menos que vosotros mismos seáis también los pacificadores, no, los amigos, de todos vuestros elementos?


Vuestra razón y vuestra pasión son el timón y las velas de vuestra alma viajera.


Si vuestras velas o vuestro timón se rompieran, no podríais más que agitaros e ir a la deriva o permanecer inmóviles en medio del mar. Porque la razón, gobernando sola, es una

fuerza limitadora y la pasión, desgobernada, es una llama que se quema hasta su propia destrucción.


Por, lo tanto, haced que vuestra alma exalte a vuestra razón a la altura de la pasión, para que cante.


Y dirigid vuestra pasión con el razonamiento, para. que ella pueda vivir a través de su diaria resurrección y, como el ave fénix, se eleve de sus propias cenizas.


Desearía que consideráseis vuestro propio juicio y vuestro apetito como dos queridos huéspedes.

No honraríais, con seguridad, a uno más que al otro; porque quien es más atento con uno de ellos pierde el amor y la fe de ambos.


Entre las colinas, cuando os sentéis a la sombra fresca de los álamos, compartiendo la paz y la serenidad de los campos y praderas distantes, dejad que vuestro corazón diga en silencio: "Dios descansa en la razón."


Y, cuando llegue la tormenta y el viento poderoso sacuda el bosque y los truenos y relámpagos proclamen la majestad del cielo, dejad a vuestro corazón decir sobrecogido: "Dios se mueve en la pasión."


Y, ya que sois un soplo en la esfera de Dios y una hoja en el bosque de Dios, deberíais descansar en la razón y moveros en la pasión.



de 

Khalil Gibrán

El Profeta


(1923)

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