Diálogo y Debate


David Bohm


David Bohm es un físico que estudió el fenómeno de Inteligencia Colectiva.


Dice:


“El dialogo es juntar los pensamientos

creando un significado

que fluye y evoluciona continuamente,

llevándonos a niveles más profundos de entendimiento.

Se crea un nuevo tipo de mente

y de aprendizaje

que aumenta nuestra Inteligencia Colectiva”.


Pero

¿qué es el Diálogo?


1) El Diálogo es colaborador: dos o más o personas trabajando juntas hacia un entendimiento común

El Debate crea oposición: dos o más personas o bandos se oponen e intentan demostrar que la otra parte está equivocada


2) En el diálogo, el objetivo es encontrar terreno en común

En el debate, el objetivo es ganar


3) En el diálogo, uno escucha a otra(s) parte(s) para encontrar significado, aclarar intenciones y encontrar acuerdo

En el debate, uno escucha a otra parte para encontrar defectos y rebatir sus argumentos


4) El diálogo extiende, agranda y posiblemente cambia el punto de vista del participante

El debate reafirma el punto de vista del participante


5) El diálogo revela suposiciones para re-evaluación

El debate defiende las suposiciones cómo verdad


6) El diálogo provoca introspección de la posición de uno

El debate provoca crítica de la otra posición


7) El diálogo abre la posibilidad de conseguir una solución mejor que ninguna de las soluciones originales

El debate defiende la posición de uno como la mejor y excluye otras soluciones


8) El diálogo crea una actitud de mentalidad abierta: la apertura al ser equivocado y apertura al cambio

El debate crea una actitud de mentalidad cerrada, una determinación a tener la razón


9) En el diálogo, uno presenta su mejor pensamiento, sabiendo que las reflexiones de los demás ayudarán a mejorarlo, no a destruirlo

En el debate, uno presenta su mejor pensamiento y lo defiende contra los ataques para mostrar que es correcto


10) El diálogo pide dejar de lado temporalmente las creencias de uno

El debate pide implicarse completamente con las creencias de uno


11) En el diálogo, uno busca el acuerdo básico

En el debate, uno busca manifestar las diferencias


12) En el diálogo, uno busca las fortalezas de las otras posiciones

En el debate, uno busca los defectos y debilidades de las otras posiciones


13) El diálogo supone preocuparse por la otra persona y no busca ofenderla ni distanciarse de ella

El debate supone contrarrestar la posición del otro sin tomar en cuenta los sentimientos o relaciones y a menudo infravalora o desprecia a la otra persona


14) El diálogo supone que muchas personas tienen los trocitos de la respuesta y que juntos las pueden juntar hacia una solución factible

El debate supone que hay una respuesta correcta y que alguien la tiene


15) El diálogo queda abierto

El debate supone una conclusión



La Parábola Sufi de Los Seis Ciegos y el Elefante, ilustra esta diferencia en un cuento divertido..





Jerarquía del Desacuerdo

de Paul Graham


El desacuerdo no es necesariamente "hostil"; puede ser muy constructivo e incluso amistoso. Los problemas tienen lugar cuando el desacuerdo se transforma en enfrentamientos desagradables y destructivos, generalmente porque se involucran sentimientos profundos y/o estupidez ("egos") y/o por falta de conocimiento acerca de cómo discrepar, discutir y debatir. Este ingenioso modelo de Paul Graham es un buen resumen de cómo y por qué.

CÓMO DISCREPAR

(Paul Graham, marzo de 2008).

JERARQUÍA DEL DESACUERDO DE GRAHAM

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La red está convirtiendo la escritura en una conversación. Hace veinte años, los escritores escribían y los lectores leían. La red permite a los lectores responder, y cada vez lo hacen con mayor frecuencia—en hilos de comentarios, foros, y en sus propias publicaciones.

Muchos de los que responden a algo no están de acuerdo con ello. Es de esperarse. Estar de acuerdo tiende a motivar menos a la gente que no estar de acuerdo. Y cuando estás de acuerdo hay menos que decir. Podrías ampliar en algo que el autor dijo, pero él probablemente ya ha explorado las implicaciones más interesantes. Cuando estás en desacuerdo entras en territorio que él podría no haber explorado.


El resultado es que hay muchos más desacuerdos, sobre todo medidos por el número de palabras. Eso no significa que la gente está más enojada. El cambio estructural en la forma en que nos comunicamos es suficiente para dar cuenta de ello. Pero aunque no sea el enojo lo que está impulsando el aumento de los desacuerdos, hay peligro de que el aumento en los desacuerdos hará enojar más a la gente. Particularmente en línea, donde es fácil decir cosas que nunca dirías cara a cara.

Si todos vamos a discrepar más a menudo, debemos tener cuidado en hacerlo bien. ¿Qué significa discrepar bien? La mayoría de los lectores puede ver la diferencia entre un mero insulto y una refutación cuidadosamente razonada, pero creo que ayudaría ponerle nombre a las etapas intermedias. Así que he aquí un intento de una jerarquía de los desacuerdos:


DH0. Insultos

Esta es la forma más baja de desacuerdo, y probablemente también la más común. Todos hemos visto comentarios como este:

¡¡¡Eres un maricón!!!

Pero es importante darse cuenta de que insultos más articulados tienen el mismo poco peso. Un comentario como:

El autor es un diletante engreído.

no es más que una versión pretenciosa de "eres un maricón".


DH1. Ad Hominem

Un ataque ad hominem no es tan débil como un mero insulto. En realidad podría llevar algo de peso. Por ejemplo, si un senador escribe un artículo diciendo que los sueldos de los senadores deben aumentarse, uno podría responder:

Por supuesto que diría eso. Es un senador.

Esto no refuta el argumento del autor, pero puede al menos ser relevante para el caso. Sin embargo, sigue siendo una forma muy débil de desacuerdo. Si hay algo mal con el argumento del senador, debes decir qué es; y si no lo hay, ¿qué más da que sea un senador?

Decir que el autor carece de la autoridad para escribir sobre un tema es una variante de ad hominem—y una especie particularmente inútil, porque las buenas ideas a menudo vienen de gente en otros campos. La cuestión es si el autor esta en lo cierto o no. Si su falta de autoridad le llevó a cometer errores, señálalos. Y si no lo hizo, entonces no es un problema.


DH2. Respondiendo al Tono

En el siguiente nivel comenzamos a ver respuestas a la escritura, más que el escritor. La forma más baja de ellas es estar en desacuerdo con el tono del autor. Por ejemplo:

No puedo creer que el autor rechace el diseño inteligente de un modo tan arrogante.

Aunque mejor que atacar al autor, ésta sigue siendo una forma débil de desacuerdo. Importa mucho más si el autor está bien o mal que cuál sea su tono. Sobre todo porque el tono es muy difícil de juzgar. Alguien que tiene un problema sobre algún tema podría ofenderse por un tono que a otros lectores les parecía neutral.

Así que si lo peor que puedes decir sobre algo es criticar su tono, no estás diciendo mucho. ¿Es el autor frívolo, pero está en lo correcto? Mejor eso que serio y errado. Y si el autor esta equivocado en algún lugar, di dónde.


DH3. Contradicción

En esta etapa, por fin tenemos respuestas a lo que se dijo, en lugar de cómo o por quién. La forma más baja de respuesta a un argumento es simplemente plantear el caso opuesto, con escasa o nula justificación.

Esto se combina a menudo con declaraciones del tipo DH2, como en:

No puedo creer que el autor rechace el diseño inteligente de un modo tan arrogante. El diseño inteligente es una teoría científica legítima.

La contradicción a veces puede tener cierto peso. En ocasiones, el simple hecho de ver el caso opuesto expuesto explícitamente es suficiente para ver que es lo correcto. Pero por lo general las pruebas serán de ayuda.


DH4. Contraargumento

En el nivel 4 llegamos a la primera forma convincente de desacuerdo: el contraargumento. Hasta este punto las otras formas generalmente pueden ser ignoradas como incapaces de probar nada. Los contraargumentos podrían probar algo. El problema es que es difícil decir exactamente qué.

El contraargumento es contradicción más razonamiento y/o pruebas. Cuando se dirige directamente a la discusión original, puede ser convincente. Pero, por desgracia, es común que los contraargumentos se dirijan a algo un poco diferente. Más de las veces, dos personas discutiendo apasionadamente sobre algo, realmente discuten sobre dos cosas diferentes. A veces incluso están de acuerdo entre sí, pero están tan atrapados en su disputa que no se dan cuenta.

Podría haber una razón legítima para argumentar en contra de algo un poco diferente a lo que el autor original dijo: cuando sientes que perdieron el meollo de la cuestión. Pero cuando haces eso, debes decir explícitamente que lo estás haciendo.


DH5. Refutación

La forma más convincente de desacuerdo es la refutación. También es la más rara, porque requiere más trabajo. De hecho, la jerarquía de desacuerdo forma una especie de pirámide, en el sentido de que cuanto más se asciende encuentras menos instancias.

Para refutar a alguien probablemente tengas que citarlo. Tienes que encontrar una "pistola humeante", un párrafo en aquello con lo que estas en desacuerdo y sientes es un error, y luego explicar por qué está equivocado. Si no puedes encontrar una cita con la cuál discrepar es probable que estés discutiendo con alguien que utiliza una falacia lógica.

Aunque la refutación por lo general implica citar, citar no implica necesariamente refutación. Algunos autores citan partes de las cosas con las que están en desacuerdo para dar la apariencia de legítima refutación, y luego siguen con una respuesta tan baja como DH3 o incluso DH0.

DH6. Refutar el Punto Central

La fuerza de una refutación depende de lo que refutas. La forma más poderosa de desacuerdo es refutar el punto central de alguien.

Incluso tan alto como en DH5 todavía vemos a veces deliberada deshonestidad, como cuando alguien escoge puntos menores de un argumento y los refuta. A veces el espíritu con que esto se realiza crea una forma más sofisticada de ad hominem que verdadera refutación. Por ejemplo, corregir la gramática de alguien, o insistir en errores de menor importancia en nombres o números. A menos que el argumento opuesto en realidad dependa de tales cosas, el único propósito de corregirlos es desacreditar al oponente.

Refutar algo verdaderamente requiere que uno refute su punto central, o al menos uno de ellos. Y eso significa que uno tiene que comprometerse explícitamente a lo que conforma el punto central. Así, una refutación realmente efectiva luciría así:

El punto principal del autor parece ser x. Cómo él dice:

<cita>

Pero esto es un error por las siguientes razones...

La cita que señalas como equivocada no tiene que ser la declaración del punto principal del autor. Es suficiente refutar algo en lo que este punto se apoya.


Qué Significa

Ahora tenemos una manera de clasificar las formas de desacuerdo. ¿Qué tan bueno es? Una cosa que la jerarquía del desacuerdo no nos da es una manera de elegir un ganador. Los niveles de DH se limitan a describir la forma de una declaración, no si es correcta. Una respuesta DH6 puede todavía estar completamente errada.

Pero mientras que los niveles de DH no establecen un límite inferior sobre cuán convincente es una respuesta, establecen un límite superior. Una respuesta DH6 podría ser poco convincente, pero una respuesta DH2 o más baja siempre es poco convincente.

La ventaja más obvia de clasificar las formas de desacuerdo es que ayudará a las personas a evaluar lo que leen. En particular, les ayudará a ver a través de argumentos intelectualmente deshonestos. Un orador o escritor elocuente puede dar la impresión de vencer a un oponente usando meramente palabras fuertes. De hecho, esta es probablemente la cualidad que define a un demagogo. Al dar nombre a las diferentes formas de desacuerdo, le damos a los lectores críticos un alfiler para reventar tales globos.

Estas etiquetas pueden ayudar a los escritores también. Casi toda la deshonestidad intelectual no es intencional. Alguien que está argumentando contra el tono de algo con lo que está en desacuerdo puede creer que realmente está diciendo algo. Apartarse un poco y ver su posición en la jerarquía de desacuerdos puede inspirarlo a tratar de subir a contraargumento o refutación.

Pero el mayor beneficio de discrepar bien no es sólo que hará mejor las conversaciones, sino que hará que las personas que las tienen sean más felices. Si estudias las conversaciones, observarás que hay mucha más mezquindad en DH1 que en DH6. No tienes que ser malo cuando tienes un verdadero punto por demostrar. De hecho, no quieres. Si tienes algo que decir realmente, ser malvado sólo se interpone en el camino.

Si ascender en la jerarquía del desacuerdo hace a la gente menos malvada, hará que la mayoría de ellos sea más feliz. La mayoría de la gente realmente no disfruta ser malvada; lo hacen porque no pueden evitarlo.




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Cooperación y Comunicación


gracias a Manuel Nuñez García para enviar este artículo al grupo email de la Red de Permacultura Ibérica:


(hay que decir que ahora con experiencia parece que los MÉTODOS pensados por Bohm no funcionan particularmente bien, pero su observaciones sobre el diálogo son muy importantes, si los incorporamos en un diseño más amplio y apropiado a la situación en la que nos encontramos)


Hola, Ami@s, he encontrado este mensaje en el foro "otra democracia es posible", de 2003. Para anticipar ambiente del Xº encuentro de ecoaldeas considero interesante presentarlo aquí.



¿Cuántos proyectos, cuántas comunas y cuántos grupos de trabajo o partidos políticos conoces que han fracasado?

¿Y cuál ha sido la razón?


En la mayoría de los casos el fracaso no se debe a las diferencias de opiniones sino a la manera en que se las comunica. Es la manera de hablar lo que indica la actitud del hablante que subyace en su comunicación. Son el lenguaje verbal y no verbal los que reflejan el respeto, la arrogancia o la indignación de la persona. Y, naturalmente, también reflejan las emociones: la frustración, la rabia o la alegría.

Donde se forman grupos, tarde o temprano, surgen los conflictos.


Para lograr una buena comunicación no se trata de llegar a una armonía, evitando las opiniones opuestas o “desviando” alrededor de los conflictos, ya que cuando se barren bajo la alfombra apestan y se agravan. Por tanto hay que reconocerlos y tratar de resolverlos lo antes posible.


Lo importante, sin duda, es la manera de solucionar los conflictos.


En la comunicación es necesario distinguir entre dos niveles: el nivel personal y el del contenido. Quiere decir, nunca critiques a una persona (“tu eres…” “usted es….”), sino háblale del contenido y manda tus mensajes con “yo” en lugar de “tu”.

Doy un ejemplo: “Cuando (yo) entré aquí y vi que el correo sigue en la mesa, me sentí desesperada, porque los socios en Almería necesitan los folletos hoy…..”


Los conflictos y su resolución gastan energía. Por consiguiente podríamos preguntarnos ¿Hay una forma de comunicar para prevenir algunos?


Si, la hay. Sin embargo, os va a costar algo acostumbraros al dialogo que propuso el físico David Bohm. Su método para desarrollar nuevas ideas o reflexionar sobre algo del pasado nos puede ser muy útil.


L@s participantes se sientan en un círculo, o si hay much@s, en dos o tres círculos concéntricos. En medio se pone un canasto y un objeto que tenga un sonido agradable. Yo utilizo un cuenco tibetano. Una persona (a lo mejor alguien que ya tenga experiencia en moderar reuniones) es el o la facilitador/a. Su función es intervenir cuando el diálogo se convierte en una discusión. Al comienzo del proceso pide permiso al grupo para ejercer esta función.


Sería útil también si la facilitadora del proceso pidiera a los participantes dejarse llevar por el momento (es decir, por lo que escuchan en el “aquí y ahora”) y no por unas ideas fijas o cronificadas que saquen de algún “cajón mental”.


El tema se encuentra en el centro, en el canasto. Eso significa que cada persona puede contribuir con su idea y la “mete” en la chistera. Pero antes de hablar, coge el objeto que está en medio (el cuenco, por ejemplo) para indicar a todos los demás que quiere ser escuchado.

Expone brevemente su idea y/o expresa su emoción. Lo último también es importante. Luego vuelve a poner el objeto en el centro. Así se “des – acelera” la comunicación. Eso da tiempo a tod@s para pensar - antes de contestar. Probablemente habrá un/a participante con pensamientos distintos e incluso opuestos. Éste participante no se dirige a la persona anterior sino al canasto. ¡Allí se encuentra el tema en común! - y el o ella añade su pensamiento, idea o emoción, siempre hablando con “yo”. Así el “tesoro” en el canasto va creciendo.

Al final de la sesión la facilitadora puede hacer un resumen. No siempre es oportuno llegar a una solución. A veces es mejor que los asuntos “maduren” para reflexionar sobre las diversas perspectivas y apreciarlas.


Cuando se trata de informar sobre nuevos asuntos, para cosas cotidianas o para tomar decisiones prácticas con menos relevancia, el diálogo no se presta tanto, porque consume más tiempo. En este caso es preferible emplear el método de la “moderación con el meta-plano”. Sería muy útil si una o varias personas tuvieran conocimientos de esta técnica. Los demás aprenden el método “sobre la marcha” y lo pueden copiar después de algunas sesiones. Así pueden turnarse los moderadores.


Para obtener una buena comunicación en un grupo que coopera durante largo tiempo recomiendo la alteración del diálogo y de la moderación con meta-plano, siempre depende del objetivo que tenga el grupo en estos momentos.

Además aconsejo reservar una hora y media semanalmente para encontraros en un círculo con el fin de hablar sobre los asuntos emocionales no resueltos todavía, los que se encuentran bajo la alfombra. Esta medida es comparable a la cita que pides a tu dentista una vez al año para prevenir los daños graves, es decir antes de que se te caigan los dientes.


Por tanto, antes de que se desintegren los miembros de tu grupo recuerda que la comunicación lograda es la base de cualquier cooperación exitosa.


Para más información puede dirigirse a la autora de este artículo. Carola von Garnier, directora del instituto Avance, que ofrece cursos y formaciones en comunicación, moderación y resolución de conflictos":


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Y nota que no todos los conflictos son destructivos o no productivos... pero cuando lo son, normalmente es porqué una o ambas personas tienen tanta carga emocional que no pueden pensar bien, o 'estar presentes'. 

Empezamos con una definición de conflicto para definir los términos usados.

Aquí el "diálogo" se describe como distinto al "debate" que en este caso es el tipo de discusión que lleva al conflicto no-productivo.  

Pero sabemos que en uso corriente también usamos "debate" en el sentido de "diálogo" descrito aquí.

No se propone una re-definición de "debate", si no de notar las diferencias, para intentar que más de nuestras conversaciones importantes sean Diálogos, en esta descripción.


Y nota que ¡no está mal tener carga emocional sobre un tema!

Nuestras emociones son muy importantes, y sirven para ayudarnos a pensar mejor, SI LAS DESAHOGAMOS de forma efectiva. 

(ver Clase 1.6 y la técnica de los Piensa Escuchas)

Entonces, una forma de ayudarnos mutuamente o ayudarnos a nosotras mismas evitar conflictos destructivos o no-productivos, es simplemente de descargar esa carga emocional antes de seguir hablando.

A veces las 'cargas emocionales' son simplemente 'recuerdos' de antiguas heridas que vamos arrastrando (en cual caso, la persona que parece está causando tu emoción en realidad te está ayudando), y desahogándolas podemos darnos cuenta de que trabajo tenemos pendiente, personalmente - y hacerlo, para poder trabajar mejor en grupo.

A veces pero sentimos emociones porqué está pasando alguna injusticia (¡por eso sirven las emociones! son una alerta de peligro o abuso real que requiere nuestra acción inmediata), entonces desahogarlas nos ayuda a pensar mucho mejor en como solucionar el problema.

Pero tenemos que elegir de forma inteligente cuando y con quien es mejor desahogar (por eso es importante diseñar bien nuestro grupo de apoyo).


Entonces, una definición interesante de 'Conflicto' podría ser:  cuando dos o más personas tienen un desacuerdo y una de ella (o varias) tienen una carga emocional al respecto.

Y de hecho esto lo notamos también con las 'personas' dentro de nosotras (o partes de nuestra personalidad) cuando notamos un conflicto interno.